“El alma de Cosquín esta hecha de recuerdos, realidades y esperanzas. Por eso nadie debe extrañarse si en la altiplanicie estival, en una esquina de la memoria encuentra a Atahualpa Yupanqui relatando historias en versos o al presbítero Héctor Monguillot pidiéndole al cielo le preste la luna para alumbrar las nueve noches del festival.”
“En esta reunión de honor el pueblo anfitrión deposito buena parte de sus sueños y muchos invitados esperan encontrar la gloria.”
Este festival se viene desarrollando ininterrumpidamente desde 1961 en la segunda quincena de Enero, convirtiéndose en el mayor evento del cancionero popular argentino. Si bien el festival se desarrolla durante nueve noches en la plaza Próspero Molina (además del certamen Pre-Cosquín que se lleva a cabo en los días previos), la ciudad entera se viste de fiesta a toda hora; las distintas peñas, donde se disfrutan de la gastronomía y de cantos tradicionales funcionan hasta las primeras horas de la mañana; y por la tarde los nuevos valores del folklore que buscan un espacio se dan cita en los balnearios del río Cosquín.
Durante 1958 y 1959 se realizaron los festejos de la semana de Cosquín, realizados en conmemoración de su patrona la virgen del rosario, un grupo de inquietos vecinos tuvieron el sueño de transformar a estos festejos en un festival de envergadura que trascendiera mas allá del propio Cosquín. En agosto de 1960 se eligieron a través de una asamblea popular los miembros de la comisión municipal de turismo y fomento (actual comisión municipal de folklore), que fueron los encargados de organizar el primer festival nacional de folklore. Este festival es considerado por los estudiosos de los fenómenos Socio - Culturales como el más importante en Latinoamérica y ocupa el tercer lugar en su género en el mundo. Además en Japón en la ciudad de Kawamata en el mes de octubre se lleva a cabo el Festival Cosquín en Japón donde participan artistas japoneses haciendo música y danza nativa Argentina.
Es indudable que el Festival Nacional de Folklore de Cosquín debe perdurar para siempre, porque se ha transformado en la expresión de un país, nuestro país.
“La hoguera folclórica se alimenta con el tributo permanente de quienes son convocados a defender el legado del canto y las danzas nativas. Esa es la única manera de preservarla de la mezquindad y el oportunismo que siempre la acechan. Cosquín es de la gente y de los pregoneros de su arte.”

